El consumo de alcohol es la causa principal de las condenas impuestas a los conductores en España. Y el número de casos sigue en aumento. La fiscalía de Seguridad Vial registró 60.625 en 2011 y estima que en 2012 se superarán las 70.000 condenas. Pero no ocurre lo mismo con el resto de drogas. Una sanción administrativa -500 euros- y la retirada de seis puntos del carnet de conducir suele ser la medida más frecuente aplicada en este caso. En un porcentaje mucho más reducido se aplica la vía penal.

Distintas fuentes apuntan que hasta ahora tan solo un 1% de las condenas supone el ingreso en un centro penitenciario, ya que se opta por penas alternativas como trabajos en beneficio de la comunidad, multas o la suspensión de la prisión a condición de que el infractor se someta a un proceso de reinserción y privación del derecho a conducir. “Si queremos reeducar a estos conductores, la cárcel no es la respuesta más adecuada si no se acompaña de terapias o programas específicos para los reincidentes”, advierte el presidente de Patim.

La Fiscalía, en colaboración con la DGT, está impulsando desde el año pasado distintas iniciativas para evitar esta “situación de impunidad”, aseguran. Entre las líneas de actuación que se han emprendido, destaca la colaboración de expertos para intentar obtener una mayor precisión científica en la cuantificación de la droga en las analíticas que se realizan a los conductores y también la formación específica de los agentes de tráfico.

Uno de los principales objetivos de esta medida es reducir la siniestralidad en la carretera puesto que “el alcohol, drogas, exceso de velocidad e infracción de las normas de tráfico suelen ir unidos en una combinación generadora de gravísimos riesgos”. Tanto es así que en el primer semestre del 2012 se ha constatado un incremento de las condenas por delitos de homicidio imprudente en accidente de tráfico, vinculadas en el 40% de los casos al consumo de alcohol y drogas.

Patim ha diseñado un programa específico para la intervención en educación vial. “Doble sentido: educación vial de ida y vuelta” es un proyecto que pretende ofrecer una alternativa educativa, desde cinco grandes áreas, para las personas que han sido penadas o para aquellas que cumplen condena por delitos vinculados con la conducción. “El objetivo no es que aprendan una serie de respuestas, sino que ellos sean sujetos activos, actores de su proceso de cambio”, explica el presidente de Patim.